Durante el periodo de Semana Santa algunas personas reafirman su fe a través de las obras de caridad, esas obras que se realizan desinteresadamente, en favor del prójimo, sin esperar nada a cambio. Poner en acción ese deseo de ayudar a los seres humanos en condición de vulnerabilidad, siempre, sin importar la fecha o el lugar de donde provenga, se traducirá en alegría y esperanza para ellos.

En esta oportunidad, agradecemos a los integrantes de la familia Cáceres Basurto, quienes viven en Toronto Canadá y donaron una serie de almuerzos especiales para los adultos mayores habitantes de calle, beneficiarios de la Fundación Proyecto Unión.

Hoy más de un centenar de abuelitos del Comedor María es mi Madre, disfrutaron de un delicioso menú compuesto por un sancocho con pollo, arroz, jugo de piña y postre, gracias a nuestra ángel donante Mireille de Cáceres, quien aprendió de su mamá, en su natal Bélgica, la importancia de servir a los más necesitados y enseñó esos valiosos gestos de solidaridad a sus hijos y nietos, quienes estarán a cargo de brindar un almuerzo de calidad cada día.

Estos ejemplos de generosidad nos demuestran que cuando se quiere ayudar no hay límites y que una sonrisa, un aplauso, un plato vacío después de comer y un simple gracias, son suficientes para sentirse feliz.

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