Todos los tipos de leche requeridos para el consumo de los 62 niños del Hogar Santa Rita de Cascia durante un mes, fueron entregados de manos de su donante, Jorge Máncheno, un americano que viajó desde San Francisco Estados Unidos, por primera vez a nuestro país, para cumplir su objetivo de ayudar a los más necesitados.  Esto fue posible gracias a Jhosef Ruiz, su contacto en Colombia, un joven emprendedor y solidario, quien una vez conoció el propósito de vida de Jorge, por medio de la emisora Radio UNO, lo condujo hacia la Fundación Proyecto Unión.

Jorge, de origen Italo-Ecuatoriano, es un ejemplo a seguir en la tierra, actualmente posee varias agencias de consultoría en Oakland, pero lleva muchos años dedicado a extender su mano generosa a las poblaciones más vulnerables del mundo, junto a sus tres hijos adolescentes, quienes lo apoyan y participan activamente en este tipo de actividades. Él ha visitado países como África, Ecuador, Japón, atendiendo situaciones de calamidad y en esta oportunidad su destino fue Colombia. “Cuando uno viaja es un representante de su familia y país, siempre me gusta inspirar a otras personas y para ello necesito estar en constante inspiración, por eso estoy hoy aquí, el tiempo es para entregarlo bien en la tierra”, afirmó nuestro ángel donante.

La locutora de Radio 1, Paito Caicedo, jugó un papel fundamental para apoyar la nutrición de los niños ya que relacionó a este grupo de ángeles.  Ella con la energía que transmite con su voz, motivando la labor social que cumple esta importante emisora, sumado a la voluntad de Jhosef y el poder de las redes sociales, se logró que Jorge se conectara y llegara directo al corazón de los niños de la Fundación Proyecto Unión.

Fernando Quintero MD. Director de la Fundación recibió muy agradecido este gesto de solidaridad que impacta positivamente la salud y el bienestar de la infancia y afirmó: “mientras nosotros nos dedicamos a la asistencia de personas, hay un ejército de ángeles trabajando para conseguir las cosas”. A veces el mundo hace caridad, pero necesitamos ayudas más grandes para acabar con la pobreza. Gracias a todos por integrar ese ejército de ángeles, especialmente a Jorge quien se siente muy feliz de ayudar a los niños y de ver a más voluntarios compartir, sin embargo, el no quedo tan satisfecho, pues se dio cuenta que todavía falta mucho por hacer y quisiera siempre dar más.

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