[av_one_full first min_height=» vertical_alignment=» space=» custom_margin=» margin=’0px’ padding=’0px’ border=» border_color=» radius=’0px’ background_color=» src=» background_position=’top left’ background_repeat=’no-repeat’ animation=» mobile_display=»] [av_slideshow size=’no scaling’ animation=’slide’ autoplay=’false’ interval=’5′ control_layout=’av-control-default’] [av_slide slide_type=’image’ id=’6067′ video=’http://’ mobile_image=» video_ratio=’16:9′ title=» link_apply=» link=’lightbox’ link_target=» video_controls=» video_mute=» video_loop=» video_autoplay=»] Diariamente realizaban
labores como doblar ropa y
ayudar en la cocina de los
diferentes hogares.
[/av_slide] [av_slide slide_type=’image’ id=’6074′ video=’http://’ mobile_image=» video_ratio=’16:9′ title=» link_apply=» link=’lightbox’ link_target=» video_controls=» video_mute=» video_loop=» video_autoplay=»] Para los voluntarios fue su
primera experiencia con
niños que requieren de
ayuda para alimentarse.
[/av_slide] [av_slide slide_type=’image’ id=’6069′ video=’http://’ mobile_image=» video_ratio=’16:9′ title=» link_apply=» link=’lightbox’ link_target=» video_controls=» video_mute=» video_loop=» video_autoplay=»] Unas de las actividades que
más disfrutaron los voluntarios
fue ayudar en el Comedor María
es mi Madre atendiendo el almuerzo
de los abuelitos habitantes de calle
y jugar con los niños de Casa de los
Ángeles.
[/av_slide] [av_slide slide_type=’image’ id=’6065′ video=’http://’ mobile_image=» video_ratio=’16:9′ title=» link_apply=» link=’lightbox’ link_target=» video_controls=» video_mute=» video_loop=» video_autoplay=»] Durante su estadía, los
voluntarios extranjeros
dedicaban los fines de
semana hacer turismo
por Colombia.
[/av_slide] [av_slide slide_type=’image’ id=’6066′ video=’http://’ mobile_image=» video_ratio=’16:9′ title=» link_apply=» link=’lightbox’ link_target=» video_controls=» video_mute=» video_loop=» video_autoplay=»] Fue importante conocer
y ayudar en el proyecto
de conservación de la
biodiversidad que se
adelanta en el Ecoparque
Sabana.
[/av_slide] [av_slide slide_type=’image’ id=’6064′ video=’http://’ mobile_image=» video_ratio=’16:9′ title=» link_apply=» link=’lightbox’ link_target=» video_controls=» video_mute=» video_loop=» video_autoplay=»] El día de la entrega de certificados,
los voluntarios recibieron una despedida
muy significativa por parte de uno de los
niños de la Fundación.
[/av_slide] [/av_slideshow] [/av_one_full][av_one_full first min_height=» vertical_alignment=» space=» custom_margin=» margin=’0px’ padding=’0px’ border=» border_color=» radius=’0px’ background_color=» src=» background_position=’top left’ background_repeat=’no-repeat’ animation=» mobile_display=»] [av_textblock size=» font_color=» color=»]

Luego de servir como voluntarios durante cinco semanas en los diferentes programas ofrecidos por la Fundación Proyecto Unión para voluntarios extranjeros, Fritz, Nina, Hanes, Moritz, Samuel y Oskar, estudiantes de economía procedentes de Alemania, cumplieron la meta propuesta de servir a las poblaciones más vulnerables de nuestro país: niños con enfermedades de difícil manejo y abuelitos habitantes de calle.

“Al comienzo,no estábamos preparados  para encontrarnos con niños que presentaban  condiciones especiales y eso fue difícil, pero eso significó un verdadero reto para todos”, expresaron los voluntarios, quienes llegaban tres  días a la semana muy temprano y dispuestos al Hogar Santa Rita de Cascia para dar el desayuno a 63 niños y participar en las actividades programadas por parte del equipo de especialistas de  la Fundación. En esta oportunidad los jóvenes voluntarios se llevaron una grata sorpresa y terminaron contagiados de la alegría que une a todos los niños y al personal que trabaja en el Hogar, durante los partidos de la Copa del Mundial de Fútbol ,Rusia 2018.

Unas  de las actividades que más disfrutaron durante el voluntariado fueron  las realizadas en el Comedor María es mi Madre, donde un día a la semana llegaban para organizar la cocina y servir el almuerzo para cerca de 200 adultos mayores habitantes de calle, allí conocieron de cerca  las necesidades de los abuelitos, dejándoles grandes enseñanzas a sus vidas. Así mismo tuvieron la oportunidad de compartir su tiempo y jugar fútbol con los niños enfermos de cáncer de la Casa de los Ángeles y conocer el proyecto de conservación de medio ambiente que se adelanta en el Ecoparque Sabana, realizando tareas de siembra.

La experiencia, afirmaron  los jóvenes estudiantes, los enriqueció como personas haciéndolos más humildes, les mostró una realidad que existe en nuestro país, que se hizo visible ante sus ojos y que los motivó a  ponerle, como lo hacen todos nuestros ángeles voluntarios, el alma y el corazón al servicio de los demás. Ahora regresan a su país cargados de esperanza, satisfechos y felices de la labor  realizada, pero con la certeza de que queda mucho por hacer, por eso todos asumieron con decisión la tarea de ser los nuevos embajadores de la Fundación desde Alemania.

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