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Desde hace un año tuvimos el agrado de recibir a  Johana Reim, una joven voluntaria procedente de Alemania, quien a pesar de no dominar el idioma español, llegó con todo el entusiasmo a poner en acción su deseo de ayudar a los niños y abuelitos en condición de vulnerabilidad en las diferentes sedes de la fundación Proyecto Unión y la fundación aliada para niños con cáncer, Dharma.

Dentro de las diferentes actividades realizadas por Johana están el acompañamiento a los niños durante la hora del almuerzo, la lectura de cuentos, así como las actividades y salidas pedagógicas. Durante este año tuvo tiempo no solo de ayudar a los más necesitados, sino de aprender de ellos, cocinar, bailar, viajar y disfrutar de otra cultura.

Por otra parte, poco a poco fue fortaleciendo sus habilidades para hablar español, así que dedicaba tiempo a enseñar inglés y alemán a algunos de los jóvenes beneficiarios de las dos fundaciones.

Dharma fue una experiencia invaluable para ella ya que tuvo la posibilidad de compartir con las mamás de la casa, quienes les compartieron sus historias de vida y participar en las actividades de aula hospitalaria con la docente y los niños.

“La franqueza y el amor con el que están ahí para los niños y los compañeros es algo increíble y también algo que me gustaría llevarme de vuelta a Alemania. Aprendí lo importante que es conocer a la gente con el corazón abierto y que una simple sonrisa puede marcar una gran diferencia”, expresó con nostalgia Johana durante su despedida.

Cada día está ángel voluntario llegaba con una sonrisa a servir en lo que se necesitaba. Ella demostró sus grandes cualidades personales, así como también sus capacidades que permitieron fortalecer los sentimientos de amistad y cariño con los niños, mamás, abuelitos y colaboradores de las fundaciones que visitaba diariamente. Gracias Johana por hacer parte de ese gran equipo de “Voluntarios en acción que está cambiando el mundo”.