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Uno de los centros de mayor prestigio en Latinoamérica dedicado a la enseñanza de ciencias gastronómicas, el Colegio de Gastronomía Gato Dumas envió un equipo de estudiantes conformado por 4 personas con el fin de realizar una visita a la Fundación Proyecto Unión en desarrollo de la materia de ética y como resultado de ello, estos jóvenes estudiantes decidieron vincularse a través del desarrollo de un proyecto que mejorará el bienestar y la salud de 63 niños del Hogar Santa Rita de Cascia, basado en la elaboración de un recetario pensado en los aportes nutricionales requeridos para los menores, así como la capacitación del personal de cocineras, voluntarios y colaboradores de la Fundación.
La primera fase consistió en conocer los niños que viven en el hogar, interactuar con las encargadas de la preparación de los alimentos, nutricionista y todo el equipo interdisciplinario que labora en la Fundación para plantear el tema referente a la alimentación. De acuerdo a las necesidades, el equipo estableció como proyecto la elaboración de un recetario con las respectivas instrucciones, uso de ingredientes y cantidades para preparar distintas compotas y alimentos semisólidos. De esta manera cada integrante del grupo aportó dos recetas para preparar sopas, secos y postres, todas ellas nutritivas, creativas y preparadas con ingredientes económicos y fáciles de conseguir.

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El objetivo no consistía solo la elaboración del recetario sino en dejar a la Fundación varias alternativas de preparaciones con los aportes nutricionales necesarios y capacitar al personal en su elaboración, generando bienestar a los niños con variedad de recetas. El proyecto representó todo un reto ya que significaba un cambio en el menú y por ello el acompañamiento de Deisy Forero nutricionista de la Fundación, fue clave durante el proceso.

“Como personas integrales deseamos aportar un granito de arena para que la sociedad funcione mejor, creemos que la Fundación hace un excelente trabajo y deseamos ayudar a que los niños atendidos allí tengan cada día mejor calidad de vida, por lo cual queremos invertir tiempo y dedicación hacia estos infantes que lo necesitan” afirmó el equipo de estudiantes quienes durante todo un semestre deben realizar 4 entregas que incluyen sopas, postres, desayunos y recetas saludables. En la semana sexta los alumnos comprobaron el sabor y la elaboración de las recetas en las instalaciones de la sala experimental del Gato Dumas, allí tomaron las fotos de las diferentes etapas de preparación de las recetas para visualizar el proceso.
Socializar las recetas y conocer los intereses de las encargadas de la cocina, involucrar a diferentes empleados y voluntarios de la Fundación en la preparación de las recetas, transmitir tips y conocimientos de diferentes alimentos y técnicas que no se conocían, son entre otros algunos de los objetivos logrados por este gran equipo que ya entra a la última etapa del proyecto que consiste en la socialización y validación del recetario con la nutricionista para posteriormente hacer una serie de demostraciones con las personas a cargo de la cocina.

“En este proyecto hemos aprendido a congeniar nuestras ideas, a trabajar en equipo, a acercarnos a estos niños y lo más importante a ayudar a los demás y en especial a los que más lo necesitan”, indicaron los estudiantes quienes en un corto periodo de tiempo vivieron esta experiencia como un aprendizaje para sus vidas, logrando como lo afirmó Laura García, profesora de Ética “ ir más allá, utilizando su don en pro de los demás , ayudando a solucionar una problemática desde conocimientos gastronómicos, aportando desde su habilidades”.

Más que un completo recetario que contenga los nutrientes suficientes en los alimentos que ingieran a diario nuestros niños, la alegría y entusiasmo que trasmitieron los estudiantes en cada una de las etapas del proyecto, lograron impactar las vidas de niños, cocineras, voluntarios y funcionarios de la Fundación, confirmando el hecho de que lo más importante en una receta es el amor con que se prepara.

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