Texto de pie de foto

Frente a la situación que presenta el país, y el mundo, en respuesta al COVID-19, las personas se encuentran resguardadas en su casa, en compañía de sus familiares bajo un techo cálido y seguro con el fin de prevenir el contagio del virus que afecta a todas las personas, pero en especial a los adultos de la tercera edad.

Son muchos los afortunados que cuentan con estas comodidades, sin embargo, en una ciudad como Bogotá, donde la población de habitantes de calle es tan alta, representa un gran número de personas cuyo resguardo durante la cuarentena es incierto. La Fundación Proyecto Unión, a través de sus programas “Comedor María es mi Madre” y “Casa de la Esperanza”, vela por los más afectados con esta crisis, los abuelitos habitantes de calle, ofreciéndoles un hogar sólido y una alimentación segura durante estos momentos difíciles. Abuelitos como José Antonio Castro y José Uribe, nos cuentan lo agradecidos que se sienten con la vida y la fundación por poder contar con una mano amiga ante la situación que vive el país y los invitan a todos a mantenerse seguros en sus casas, garantizando el bienestar de los más vulnerables del momento.

Es por esto, que, como Fundación sin ánimo de lucro, queremos invitarlos a continuar ayudándonos con mercados para nuestros abuelitos. Para poder seguir siendo parte de la vida y la esperanza de quienes más lo necesitan y continuar unidos bajo una ayuda comunitaria que el país necesita en estos momentos… Estamos viviendo una crisis que nos abre la gran oportunidad de pensar en el bienestar del otro.  

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