Construir país también es creer en la empatía, en las alianzas y en la posibilidad de transformar realidades desde lugares inesperados. Durante años, hemos trabajado paso a paso por una sociedad más incluyente, demostrando que la inclusión sí tiene lugar en todos los espacios… incluso en un festival. Hoy, esa convicción nos permite contar una historia donde la música, la sostenibilidad y la solidaridad se unieron para dejar una huella en la vida de nuestros niños, jóvenes y familias.
Hace algunos meses fuimos invitados al Festival Estéreo Picnic, un escenario donde la inclusión se vivió de una manera diferente, permitiendo que nuestros beneficiarios hicieran parte de esta experiencia como espectadores. Sin embargo, detrás del festival existía un propósito mucho más grande: transformar la manera en la que se utilizaban los materiales para el contrapeso de tarimas y estructuras. Mientras anteriormente se empleaban cerca de 140.000 litros de agua, este año, gracias a la unión entre Páramo Impacta y Argos, este recurso fue reemplazado por 85 toneladas de cemento y 55 toneladas de arena, apostándole a soluciones más sostenibles y conscientes con el medio ambiente.
La historia comenzó cuando Fundación Parque Jaime Duque presentó nuestra misión a Páramo Impacta, quienes posteriormente nos conectaron con Cementos Argos y Fundación Grupo Argos. Fue allí donde conocieron nuestro gran sueño en construcción: el Hogar Amparo Quin. Un sueño que no solo busca levantar paredes, sino construir oportunidades, dignidad y bienestar para niños y jóvenes en condición de discapacidad. Esa conexión hizo que el impacto del festival trascendiera mucho más allá de los escenarios, permitiendo que el cemento y la arena utilizados durante el evento fueran donados para continuar la construcción de nuestro hogar.
Finalmente, el día esperado llegó. El material sería utilizado en la fundición de la placa de la quinta fase del Hogar Amparo Quin, un espacio que albergará el hall de terapias donde nuestros niños y jóvenes recibirán atención integral y de calidad. Pero esta jornada no llegó sola, más de 150 voluntarios de organizaciones como Páramo Impacta, Argos, PepsiCo, Arcos dorados, Klik energy – bio fix, la Unión Europea, Latam, Coca cola, Luup, WWF y la Andi se unieron en nuestras instalaciones del Centro de Vida, en Tocancipá bajo una misma convicción: demostrar que un sueño también puede unir corazones.
Bajo el voluntariado “La Empatía es Revolución”, los participantes compartieron con nuestros niños, jovenes y familias beneficiarias en actividades artisticas, de siembra, creación de una huerta, limpieza y desinfección de espacios, una hackathon y una pista jabonosa. Además, en tan solo cuatro horas se logró la fundición de la placa, un trabajo que normalmente habría tomado más de quince días. Cada sonrisa, cada expresión de asombro y cada gesto de felicidad nos recordó que muchas de estas historias suelen pasar desapercibidas para la sociedad, pero gracias a la voluntad de tantas personas hoy son mucho más visibles.
Más de 200 personas entre voluntarios, colaboradores y beneficiarios fueron testigos de cómo la solidaridad y el trabajo conjunto pueden generar transformaciones reales. Porque nuestro propósito no es únicamente construir un hogar; es construir país de la mano de empresas, organizaciones y personas que crean en un mundo más humano, empático e incluyente. Un mundo donde la sostenibilidad también deje huellas duraderas, no solo en el ambiente, sino en la vida de quienes más lo necesitan.
A todos los que hicieron parte de este gran voluntariado, gracias. Gracias por creer, por aportar, por sumarse a cada planeación y por demostrar que cuando los sueños se construyen en equipo, sí es posible transformar realidades. Esta también será siempre su casa y esperamos volver a encontrarnos muy pronto, porque ahora compartimos una gran misión: seguir demostrando que la empatía sí puede revolucionar el mundo.
