Bajo el programa “Conectando Corazones con Propósito”, que realizamos junto a Sincosoft, vivimos nuestro primer encuentro del año: “Alimentemos el Alma”, un espacio profundamente especial de la mano de la Fundación Puro Love.
En esta primera experiencia, cada equipo debía planear su pizza ideal… pero al momento de crearla solo contaban con la base: masa madre, queso y salsa de tomate. El ingrediente adicional debía ganarse, jugarse, lucharse. Y como si fuera poco, cada integrante tenía una limitación: uno no podía hablar, otro no podía ver, otro no podía caminar y otro no podía usar las manos. Así, entre risas, retos y trabajo en equipo, entendimos algo poderoso: las planeaciones no siempre salen como esperamos; la vida nos invita a adaptarnos, a trabajar con lo que tenemos y sobre todo, a descubrir que cada uno posee una virtud única que puede transformar el resultado.
La masa fue esa base que representa nuestra vida, el queso y la salsa, esas virtudes que todos tenemos y ese ingrediente extra por el que jugaron… aquello que nos hace diferentes y especiales. Muchos funcionarios de Sincosoft ya conocen a nuestros beneficiarios de la Fundación Proyecto Unión, quienes en su mayoría viven con limitaciones físicas que no los hacen menos, sino que potencian otras capacidades. Porque al final, como resonó en el taller: “Muchas veces nos enfocamos en lo que no podemos hacer y olvidamos los talentos que aún estamos por descubrir.”
Iniciamos un año para seguir multiplicando esperanza, llevando nuestra misión a más corazones y reafirmando que cuando ayudamos desde el amor, siempre alimentamos el alma.
