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Uno de los mayores retos que enfrentaron Eilen Valentina Ariza Reyes y Andrea Valentina Triana Delgado, dos jóvenes estudiantes de fisioterapia de la UMB fue enfrentarse por primera vez a una realidad, en donde debían poner sus conocimientos al servicio de adultos mayores en condición de calle, del centro de la capital, en desarrollo de su práctica profesional en nuestra sede Comedor María es mi Madre.

Siguiendo las pautas y bajo el liderazgo de su docente, Biviana Medina, el proceso formativo se orientó a la promoción de estilos de vida saludable, a través del movimiento corporal humano. Para ello, se propusieron realizar una serie de dinámicas institucionales, considerando los determinantes sociales en salud y el enfoque de la fisioterapia en el ámbito comunitario. Sin embargo el proceso de adaptación e interacción tomó algo de tiempo, pues los abuelitos, quienes asisten diariamente una vez toman el desayuno se van, pero después de realizar el diagnóstico y establecidas las escalas de valoración, se realizaron las intervenciones que sin duda no solo medían la capacidad funcional y la movilidad a través de la implementación de ejercicios sino que estrechaban los vínculos con las estudiantes.

Después de 13 intervenciones, se logró impactar la vida de cerca de 60 abuelitos, voluntarios y colaboradores del comedor, quienes adoptaron nuevos estilos de vida, conocieron sobre los riesgos del sedentarismo y aprendieron sobre el auto cuidado así como de la prevención de enfermedades.

Gracias a esta primera rotación de fisioterapia de la UMB en nuestro programa de atención al adulto mayor, estamos fortaleciendo el bienestar físico, mental y social de los beneficiarios del comedor y además se logró abrir una puerta para darle continuidad a esa práctica que permite sensibilizar a estudiantes y docentes.