• Rafael De Angelis, voluntario del Brasil

  • Milene Bruns, de Alemania
    aprende y disfruta de sus
    labores como voluntaria.

  • Fernando Saraiva voluntario de Brasil
    participó en la entrega
    de regalos para niños enfermos
    de los hospitales de Bogotá

  • Grupo de voluntarios de Brasil

  • Alimentar a los bebés es una
    de las labores favoritas
    de los voluntarios

  • Jóvenes voluntarios procedentes
    del Brasil apoyan las labores
    del roperito de los niños.

Jóvenes procedentes de Alemania, Francia, Brasil, Japón y México, entre otros  llegan periódicamente a la Fundación Proyecto Unión con la voluntad de servir y ayudar a quienes más lo necesitan. Para la gran mayoría de estos voluntarios la  experiencia de vivir en otro país y conocer de frente la  realidad de niños con enfermedades de difícil manejo,  en su mayoría abandonados por la familia y de otro lado compartir con adultos mayores habitantes de calle que terminaron solos en la vida, representa todo un desafío.

Milene Bruns, una joven alemana de 18 años que vino de intercambio a Colombia y estará acompañándonos por un año en la Fundación nos compartió su experiencia: “No era lo que me esperaba, yo creí que iba hacer el voluntariado en un hospital pero llegue a un jardín infantil en donde me encanta ayudar a los niños”. Milene es una joven amable y  abierta a cosas nuevas, por eso aprende con facilidad el idioma español y ya  sabe viajar sola al Centro de la ciudad para colaborar también con los abuelitos que asisten al comedor Maria es mi Madre, ella al terminar su jornada aprovecha para caminar por el   barrio la  Candelaria, uno de sus sitios favoritos de la capital.

Dentro de las tareas que desarrollan diariamente los voluntarios están: el apoyo a la zona de lavandería,  alimentación, recreación, lectura de cuentos para los niños, salidas pedagógicas al parque y también participan en labores logísticas de los Hogares de la Fundación organizando  donaciones, mercado,etc.

Todos  los voluntarios que llegan a la Fundación dejan una  huella imborrable, como el caso de Rafael De Angelis, este joven brasilero que nos acompañó durante un mes en la época de navidad y quien nos expresó sus sentimientos a  través de una carta antes de devolverse a su país de origen: “Gracias por la inspiración que me dieron, aquí en el Hogar me encontré a mí mismo, reencontré la gratitud de estar vivo y poder ayudar a cuantos sea posible, nunca nadie me enseño tanto en tan poco tiempo como los angelitos con los cuales tuve el privilegio de convivir cada día”.

Gracias a todos nuestros voluntarios internacionales por facilitar nuestra labor, por dejar esa huella en cada uno de los corazones que integran la Fundación Proyecto Unión y por enseñarnos el verdadero valor del servicio trascendiendo  las fronteras.

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