• En el Hogar Santa Rita de Cascia,
    el día que iniciaron su voluntariado.

  • Los voluntarios participaron de todas
    las novenas y compartieron la alegría
    de la navidad con los niños.

  • Los voluntarios tuvieron la oportunidad de
    participar en una revista médica a cargo
    el Dr. Fernando Quintero, Director de la
    fundación.

  • Visita al Centro de Vida en Tocancipá.

  • Durante la visita al Centro de Vida, pasaron
    a conocer el proyecto de recuperación
    ambiental que se adelanta en el Ecoparque
    Sabana.

  • La alimentación a los niños es una de
    las actividades diarias.

  • Grupo de voluntarios internacionales
    compartieron con los adultos mayores
    beneficiarios de Casa de la Esperanza.

Nueve jóvenes voluntarios, entre ellos un enfermero, una sicóloga y estudiantes de medicina, enfermería e ingeniería llegaron el pasado 18 de diciembre procedentes de Brasil, a la Fundación Proyecto Unión con el fin de realizar un voluntariado durante seis semanas en el Hogar Santa Rita de Cascia. Con muchas expectativas y con el gran deseo de ayudar, los jóvenes brasileños llegaron en plena época navideña, donde la alegría y el regocijo se vive en cada rincón de la casa.

Luego de recibir una inducción, los voluntarios comenzaron a familiarizarse con el lugar, la gente que allí trabaja, horarios, tareas asignadas y lo más importante, con  los niños que son la razón de ser del hogar. Cada uno de ellos, a través de la agencia AIESEC, se inscribió en su país con el objetivo de realizar un voluntariado con niños con condiciones especiales. En el Hogar Santa Rita de Cascia, ellos han encontrado un lugar en donde se recobra la esperanza a más de 60 niños de diferentes edades a través del amor y  el cariño que se brinda  a cada uno de ellos, pero sin duda,  lo mejor del hogar es todo aquello que se recibe por parte de  cada niño.

Los jóvenes extranjeros han podido crecer personal y profesionalmente cada día en la fundación, luego de tres semanas han aprendido un poco de cada una de las personas que trabajan en el cuidado de los menores, han compartido valiosos momentos al lado de los niños, ya saben alimentarlos, jugar con ellos, pasearlos, asisten a las  terapias, han doblado su ropa,  y participan en las actividades pedagógicas programadas. Tuvieron la oportunidad de visitar las otras sedes de la fundación y compartir experiencias con los adultos mayores, beneficiarios del Comedor María es mi Madre y Casa de la Esperanza.

Por otra parte, fueron al Centro de Vida, que se construye en Tocancipá, allá conocieron la nueva sede de Casa de los Ángeles donde quedaron sorprendidos de la naturaleza que rodea el lugar. “Es un lugar muy bonito, de mucha tranquilidad, un lugar donde podemos sentir de verdad que hay un espacio donde pueden ayudar, muy verde, en contacto con la naturaleza”, afirmó Josyelton Jonathas Rocha. Caroline Ponte, por su parte resaltó:” muy lindo, todo muy cuidado, lo había visto en fotos, pero verlo en realidad me emocionó, saber que hay un lugar para el cuidado de niños, con un equipo de trabajo muy organizado”.

En época de fin de año, en donde la gran mayoría viaja para reencontrarse con sus seres queridos, este maravilloso grupo de voluntarios internacionales, decidió poner en acción su deseo de ayudar, brindando el amor y el servicio a la gran  familia Proyecto Unión.

Una experiencia difícil de olvidar, que satisface, brinda alegría y deja solo grandes enseñanzas de vida.