[av_one_full first min_height=» vertical_alignment=» space=» custom_margin=» margin=’0px’ padding=’0px’ border=» border_color=» radius=’0px’ background_color=» src=» background_position=’top left’ background_repeat=’no-repeat’ animation=» mobile_display=» av_uid=’av-cp7bw9′] [av_slideshow size=’no scaling’ animation=’slide’ conditional_play=» autoplay=’false’ interval=’5′ control_layout=’av-control-default’ av_uid=’av-jmb8r3n4′] [av_slide slide_type=’image’ id=’6553′ video=’https://’ mobile_image=» fallback_link=’http://’ video_ratio=’16:9′ title=» link_apply=» link=’lightbox’ link_target=» av-medium-font-size-title=» av-small-font-size-title=» av-mini-font-size-title=» av-medium-font-size=» av-small-font-size=» av-mini-font-size=» av_uid=’av-8g32jd’ video_controls=» video_mute=» video_loop=» video_autoplay=»] Grupo de voluntarios internacionales y
Juan David Marin Coordinador de Voluntariado
(al centro) en la entrada principal de Casa de
los Ángeles.
[/av_slide] [av_slide slide_type=’image’ id=’6556′ video=’https://’ mobile_image=» fallback_link=’http://’ video_ratio=’16:9′ title=» link_apply=» link=’lightbox’ link_target=» av-medium-font-size-title=» av-small-font-size-title=» av-mini-font-size-title=» av-medium-font-size=» av-small-font-size=» av-mini-font-size=» av_uid=’av-7csgm1′ video_controls=» video_mute=» video_loop=» video_autoplay=»] Grupo de voluntarios conocen las
habitaciones para los viajeros de
esperanza.
[/av_slide] [av_slide slide_type=’image’ id=’6557′ video=’https://’ mobile_image=» fallback_link=’http://’ video_ratio=’16:9′ title=» link_apply=» link=’lightbox’ link_target=» av-medium-font-size-title=» av-small-font-size-title=» av-mini-font-size-title=» av-medium-font-size=» av-small-font-size=» av-mini-font-size=» av_uid=’av-bgx3x5′ video_controls=» video_mute=» video_loop=» video_autoplay=»] Ramon Carvalho y Juan David
Marin en el salón de música.
[/av_slide] [av_slide slide_type=’image’ id=’6554′ video=’https://’ mobile_image=» fallback_link=’http://’ video_ratio=’16:9′ title=» link_apply=» link=’lightbox’ link_target=» av-medium-font-size-title=» av-small-font-size-title=» av-mini-font-size-title=» av-medium-font-size=» av-small-font-size=» av-mini-font-size=» av_uid=’av-3h1ds9′ video_controls=» video_mute=» video_loop=» video_autoplay=»] Laura Sedlbawer aprende sobre el
programa de siembra en el Ecoparque.
[/av_slide] [av_slide slide_type=’image’ id=’6555′ video=’https://’ mobile_image=» fallback_link=’http://’ video_ratio=’16:9′ title=» link_apply=» link=’lightbox’ link_target=» av-medium-font-size-title=» av-small-font-size-title=» av-mini-font-size-title=» av-medium-font-size=» av-small-font-size=» av-mini-font-size=» av_uid=’av-5q3z89′ video_controls=» video_mute=» video_loop=» video_autoplay=»] Julia Hein(izq) y Sara Brustulin
voluntarias de Brasil disfrutaron
la visita y expresaron su deseo de
volver pronto .
[/av_slide] [/av_slideshow] [/av_one_full] [av_one_full first min_height=» vertical_alignment=» space=» custom_margin=» margin=’0px’ padding=’0px’ border=» border_color=» radius=’0px’ background_color=» src=» background_position=’top left’ background_repeat=’no-repeat’ animation=» mobile_display=» av_uid=’av-79ew9′] [av_textblock size=» font_color=» color=» av-medium-font-size=» av-small-font-size=» av-mini-font-size=» av_uid=’av-jmb72fit’ admin_preview_bg=»]

Júlia Hein Mazutti, Ramón Carvalho  y Sara Brustulin procedentes de  Brasil acompañados de  Laura Sedlbawer de  Alemania, conforman un grupo de jóvenes quienes llegaron a la Fundación Proyecto Unión a cumplir su deseo de transformar el mundo a través de su servicio  como voluntarios. En esta oportunidad fueron invitados a conocer el proyecto  que se construye en los terrenos del Ecoparque Sabana del Parque Jaime Duque, denominado  “Centro de Vida los Ángeles”  que traerá esperanza para muchas familias y niños con enfermedades complejas de nuestro país.

El programa “Viajeros de Esperanza” de la Fundación Proyecto Unión se creó con el propósito de recibir voluntarios de todo el mundo interesados en servir a dos de las poblaciones más vulnerables de nuestro país: los niños con enfermedades complejas y los abuelitos habitantes de calle. Actualmente el programa ofrece la posibilidad a voluntarios extranjeros de realizar su voluntariado en Casa de los Ángeles, municipio de Tocancipá, que funciona como hogar de paso para atender a niños enfermos procedentes de lugares lejanos que requieren de tratamiento médico en la capital, siempre en compañía de un familiar, durante el tiempo que sea necesario.

Los voluntarios internacionales que se inscriban al programa, tienen la posibilidad de alojarse en cómodas habitaciones de la casa y tomar los alimentos durante su estadía, en un ambiente diseñado especialmente para la recuperación de niños. La casa cuenta con espaciosos salones de lectura, música y arte, rodeados de naturaleza y con la posibilidad de interactuar con la biodiversidad del lugar, aprender y realizar labores de conservación del medio ambiente en el Ecoparque Sabana.

Laura Sedlbawer quien llegó de Alemania hace dos semanas y nos acompañará durante un año, ha disfrutado mucho su experiencia como voluntaria de la Fundación en el Hogar Santa Rita de Cascia. A ella le encanta compartir y jugar con los niños, exalta el alto sentido de la responsabilidad que se adquiere como voluntaria y respecto a la visita afirma que este es un gran proyecto que permitirá hacer muchas cosas por los niños y el medio ambiente.

Por su parte Júlia Hein Mazutti de Brasil quien está próxima a terminar su voluntariado expresó que en esta casa los niños tendrán muchos espacios para jugar, es un lindo lugar y lo más importante destaca ella, que la Fundación ofrece muchas oportunidades para que los voluntarios de todo el mundo, puedan  hacer una buena acción por  los demás.

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