[av_one_full first min_height=» vertical_alignment=» space=» custom_margin=» margin=’0px’ padding=’0px’ border=» border_color=» radius=’0px’ background_color=» src=» background_position=’top left’ background_repeat=’no-repeat’ animation=» mobile_display=» av_uid=’av-brousq’] [av_slideshow size=’no scaling’ animation=’slide’ conditional_play=» autoplay=’false’ interval=’5′ control_layout=’av-control-default’ av_uid=’av-jqzm98l6′] [av_slide slide_type=’image’ id=’7227′ video=’//’ mobile_image=» fallback_link=’//’ video_ratio=’16:9′ title=» link_apply=» link=’lightbox’ link_target=» av-medium-font-size-title=» av-small-font-size-title=» av-mini-font-size-title=» av-medium-font-size=» av-small-font-size=» av-mini-font-size=» av_uid=’av-adb5l6′ video_controls=» video_mute=» video_loop=» video_autoplay=»] La siembra de hortalizas y aromáticas
fue en el mes de noviembre.
[/av_slide] [av_slide slide_type=’image’ id=’7228′ video=’//’ mobile_image=» fallback_link=’//’ video_ratio=’16:9′ title=» link_apply=» link=’lightbox’ link_target=» av-medium-font-size-title=» av-small-font-size-title=» av-mini-font-size-title=» av-medium-font-size=» av-small-font-size=» av-mini-font-size=» av_uid=’av-2s3c2y’] De der a izq: Maryann Reyes,
Nayeth Blanco durante la compra
de las plántulas.
[/av_slide] [av_slide slide_type=’image’ id=’7229′ video=’//’ mobile_image=» fallback_link=’//’ video_ratio=’16:9′ title=» link_apply=» link=’lightbox’ link_target=» av-medium-font-size-title=» av-small-font-size-title=» av-mini-font-size-title=» av-medium-font-size=» av-small-font-size=» av-mini-font-size=» av_uid=’av-81er0q’ video_controls=» video_mute=» video_loop=» video_autoplay=»] La huerta ha dado sus frutos en la actualidad.
[/av_slide] [av_slide slide_type=’image’ id=’7230′ video=’//’ mobile_image=» fallback_link=’//’ video_ratio=’16:9′ title=» link_apply=» link=’lightbox’ link_target=» av-medium-font-size-title=» av-small-font-size-title=» av-mini-font-size-title=» av-medium-font-size=» av-small-font-size=» av-mini-font-size=» av_uid=’av-5nxz4q’ video_controls=» video_mute=» video_loop=» video_autoplay=»] La clave está en la constancia y
la perseverancia.
[/av_slide] [av_slide slide_type=’image’ id=’7231′ video=’//’ mobile_image=» fallback_link=’//’ video_ratio=’16:9′ title=» link_apply=» link=’lightbox’ link_target=» av-medium-font-size-title=» av-small-font-size-title=» av-mini-font-size-title=» av-medium-font-size=» av-small-font-size=» av-mini-font-size=» av_uid=’av-4tdd7u’ video_controls=» video_mute=» video_loop=» video_autoplay=»] Encargados de desarrollar el proyecto,
con la siembra, cuidados y cosecha.
[/av_slide] [/av_slideshow] [/av_one_full] [av_one_full first min_height=» vertical_alignment=» space=» custom_margin=» margin=’0px’ padding=’0px’ border=» border_color=» radius=’0px’ background_color=» src=» background_position=’top left’ background_repeat=’no-repeat’ animation=» mobile_display=» av_uid=’av-38hm2y’] [av_textblock size=» font_color=» color=» av-medium-font-size=» av-small-font-size=» av-mini-font-size=» av_uid=’av-jqzi1pqs’ admin_preview_bg=»]

Por iniciativa de algunas personas de la Fundación Proyecto Unión, interesadas en promover la ecología y la alimentación sana, Laura Aguilar, Maryann Reyes, Nayeth Blanco y Gladys Daza, de la mano de los jardineros del Parque Jaime Duque, se realizó durante el mes de noviembre en los terrenos del “Centro de Vida de los Ángeles” la semilla de la esperanza; este proyecto que actualmente se desarrolla en Casa de los Ángeles, hogar de lejos de casa para familias con niños que enfrentan una difícil enfermedad, localizado en Tocancipá, nació pensando en la necesidad de ser autosostenibles, ya que en un futuro no muy lejano se espera que cientos de familias lleguen como beneficiarias de los diferentes programas que la fundación ofrecerá en ese maravilloso lugar.

Maryann Reyes, una de las gestoras del Proyecto y beneficiaria de la fundación afirmó: “En la huerta no solo se sembraron hortalizas y aromáticas, en ella está un sueño, un propósito y un interés que es beneficiar a cada familia que llegue a nuestro hogar así como lo hice yo, y que cada uno de ellos reciba un delicioso plato de comida y una bebida caliente”.

Para las beneficiarias y trabajadores de Casa de los Ángeles, el hecho de tener contacto con la naturaleza, es una manera de olvidar los problemas, cultivar hortalizas, regarlas y cuidarlas hasta que estén listas para el consumo, se convirtió en una de las tareas más relajantes y agradables para realizar. Este espacio verde y natural, les ha permitido conocer acerca del tema de la siembra, lo utilizan para conversar, intercambiar ideas, experiencias y estrechar los lazos de amistad. La huerta ya dio sus primeros frutos, los beneficiarios de la casa han disfrutado de las primeras ensaladas hechas con productos 100 % orgánicos, cultivados con amor por parte de estas grandes soñadoras del proyecto “Centro de Vida los Ángeles” que se construye actualmente, para devolver esperanza a quienes la han perdido.

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