El programa “Perritos de Mar, pelos que curan”, creado hace un año por Mariana Quintero, busca adoptar a perritos para que más adelante, mediante entrenamiento, puedan ayudar a las terapias de los niños de la Fundación Proyecto Unión. En este momento, Mona, Negro y Layla, son los ángeles de cuatro patas que se encargan de alegrar la vida de los niños.

El hogar de estos caninos está ubicado en el municipio de Tocancipá, frente al Parque Jaime Duque, en donde la fundación ya tiene un hogar de paso para familias que vienen de lejos con alguno de sus hijos enfermo y actualmente se encuentra construyendo el “Hogar Amparo de Ángeles”, que atenderá cerca de 100 niños con enfermedades de alta complejidad.

Este terreno, donado por las directivas del Parque, se encuentra rodeado de la Reserva Natural “Ecoparque Sabana”, donde se lidera un proyecto de recuperación y conservación de la biodiversidad. Por ello el pasado fin de semana, Mariana se puso en la tarea de ayudar al proceso de compostaje, enterrando los excrementos de los perros bajo la tierra; este proceso ayudará más adelante a que se forme abono orgánico de manera natural y contribuya a la conservación del medio ambiente.

Parte de la idea del programa, “Perritos de Mar” es adoptar a los perritos abandonados para que después, mediante entrenamiento, ellos puedan retribuir de cierta forma a través del servicio de los demás. De otro lado, el mensaje que se quiere dejar es que todos hacemos parte de un ciclo y que, como seres racionales, debemos encargarnos de que el proceso continúe, aportando como en este caso abono, que reduce la contaminación, reconstruye la estructura del suelo y devuelve los nutrientes a la naturaleza.

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