• Cada mujer en la fundación hace la
    diferencia en la vida de los niños.

  • Aida Cano, encargada del Comedor
    María es mi Madre.

  • Paola Santos psicóloga de la fundación
    entrega todo su cariño a los niños.

  • Carolina Morales (der) integrante del
    equipo de enfermería disfruta cada día
    de su trabajo entregando todo el cuidado
    a los niños.

  • Celebración del día de la mujer en el
    Hogar Santa Rita de Cascia.

  • Celebración en Centro de Vida los
    Ángeles.

Hoy al celebrarse el día internacional de la mujer, la Fundación Proyecto Unión desea destacar la importante labor que vienen desarrollando las mujeres al interior de la organización. Todas en su calidad de  mamás, hijas, hermanas y amigas  merecen un  reconocimiento, pero hoy especialmente por sus aportes, desde el rol de mujeres al cumplimento de una misión tan importante como lo es el levantarse cada día a recuperar la esperanza de los seres humanos en condición de vulnerabilidad que la han perdido.

Paola Santos, psicóloga de la fundación se siente feliz de poder aportar  la sensibilidad, la feminidad y la ternura cada día a los  niños beneficiarios del Hogar Santa Rita de Cascia. “El afecto que damos es algo empírico, que nace de nuestro ser,  es algo muy intrínseco por el hecho ser mujer y  lo hacemos a través del contacto físico en cualquier actividad del día,  lo aportamos dando las comidas, en las terapias, mediante la sanación de  traumas, memorias dolorosas, que no pueden expresarse, pero que nosotras ayudamos a sanarlas”.

El Hogar Santa Rita de Cascia, bajo su modelo de atención para los niños con enfermedades de difícil manejo que se encuentran bajo protección del ICBF se convierte en un lugar ideal para entregar ternura y amor.  Por su parte, Carolina Morales una integrante del equipo de enfermería que atiende diariamente a los niños del hogar afirmó que su trabajo le permite aportar todo el  cariño, el amor, la nobleza y la lealtad a todos los niños que cuida en el hogar, “como mujeres somos una mamá para ellos, y por ello podemos brindarle todo el cuidado y la protección que necesitan, eso me ha permitido ser  alguien muy especial en la vida de estos pequeños”.

Para otra valiosa mujer de la fundación, Aida Cano, quien se encarga del Comedor María es mi Madre, que atiende a cerca de 200 adultos mayores diariamente en el Centro de Bogotá, su trabajo le ha permitido transmitir sentimientos de amistad, cariño y respeto hacia los abuelitos, un buenos días, un abrazo o simplemente un  gracias son la mejor recompensa para ella. La filosofía de la fundación, sus valores y principios a lo largo de 20 años, ha permitido que las mujeres que hoy día trabajan en ella, sean mujeres únicas, valientes, emprendedoras, cariñosas y colaboradoras con las personas que más lo necesitan, ¡Feliz día a todas ellas!